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Porque Jehová no mira lo que el hombre mira; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:7)
La constante presión por encajar en estándares de perfección suele llevarnos a la frustración y al sentimiento de no ser suficientes para Dios. Sin embargo, la Escritura nos revela que el Creador no busca personas impecables ni capacidades extraordinarias; Él busca corazones dispuestos, sinceros y contritos. Mientras el mundo juzga la apariencia externa y los errores del pasado, el Señor evalúa la disposición de tu espíritu para dejarse moldear.
Quítate la carga de tener que aparentar perfección ante el cielo. Acércate a Dios tal como estás, con tus fragilidades y anhelos, confiando en que Su gracia perfecciona tu debilidad. Cuando le entregas un corazón transparente, Él lo transforma en un instrumento poderoso para Su gloria.
Padre Celestial, te entrego mi corazón tal como está; limpia mis intenciones y úsame según Tu gracia, recordando que Tu amor no depende de mi perfección. En El Nombre de Jesús, Amén.