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“Jehová es el que te guardará; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.” — Salmos 121:5
La duda es una de las armas más efectivas que existe contra la fe. Se instala en los momentos de silencio, crece en las temporadas de espera y se alimenta de cada circunstancia que no sale como esperabas. Y una de sus mentiras más frecuentes es esta: Dios no te está sosteniendo realmente. Pero esa mentira se derrumba ante una verdad que no cambia: Él te sostiene aunque no lo sientas, aunque no lo veas y aunque todo parezca indicar lo contrario.
Su sostén no depende de tu percepción ni de tus emociones del momento. Es una realidad constante que opera independientemente de lo que sientes. Como la gravedad que te mantiene en la tierra aunque no pienses en ella, el sostén de Dios es permanente, silencioso y absolutamente confiable. No dudes de él porque la duda no cambia la realidad, solo te roba la paz de experimentarla.
Señor, hoy decido no dudar de tu sostén aunque haya momentos donde no lo sienta. Reconozco que hay temporadas donde tu mano parece invisible pero elijo creer que está ahí, firme e inamovible como siempre. Cuando la duda quiera instalarse en mi corazón, recuérdame cada vez que me has sostenido en el pasado y dame la fe para confiar en que lo sigues haciendo hoy. Que mi confianza en tu sostén sea más fuerte que cualquier duda que intente sacudirla. En el nombre de Jesús, amén.