*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11
Hay algo que ningún logro, ninguna posesión y ninguna relación humana puede ofrecer completamente: la plenitud que viene de la presencia de Dios. Es en ese lugar donde el alma encuentra lo que realmente buscaba en todo lo demás. Agradecer su presencia no es un protocolo religioso, es el reconocimiento más honesto que puede hacer un corazón que ha experimentado lo que significa tenerle cerca.
Su presencia no es un premio para los perfectos ni un privilegio reservado para los más espirituales. Es un regalo disponible para todo aquel que lo busca con sinceridad. En su presencia el peso se aligera, la confusión cede, el miedo se disuelve y el alma respira de una manera que no puede explicarse con palabras. Darle gracias por su presencia es reconocer que en ella está todo lo que necesitas.
Señor, hoy quiero detenerte simplemente para darte gracias por tu presencia en mi vida. No por lo que haces, aunque es mucho, sino por lo que eres y por elegir estar conmigo. Gracias porque nunca me has dejado solo, porque en mis mejores y peores momentos has estado ahí. Que nunca aprenda a dar por sentada tu presencia y que cada día la busque con la misma hambre del primer día. Eres mi mayor tesoro. En el nombre de Jesús, amén.