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“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz. ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad.” — Isaías 43:19
Los muros son reales. Hay situaciones que se presentan como paredes sólidas sin salida visible, puertas cerradas que no responden sin importar cuánto las empujes y caminos que terminan abruptamente dejándote sin dirección. La mente humana mira esos muros y concluye que no hay salida. Pero Dios nunca mira un muro y ve el final, siempre ve el lugar perfecto para abrir un camino que nadie esperaba.
La historia bíblica está llena de muros que cedieron ante su poder. El mar Rojo que se abrió, las murallas de Jericó que cayeron, la piedra del sepulcro que fue removida. Dios no necesita que el camino ya exista para llevarte a donde debes ir. Solo necesita tu confianza mientras Él hace lo que únicamente Él puede hacer: abrir paso donde todo parece imposible.
Padre, hoy traigo ante ti los muros que veo en mi vida. Situaciones que parecen no tener salida, puertas que no se abren y caminos que se han cerrado. Pero elijo no quedarme mirando el muro sino mirarte a ti. Confío en que donde yo veo un obstáculo tú ya tienes un camino trazado. Abre lo que necesita abrirse en mi vida y dame la fe para avanzar aunque todavía no vea el paso siguiente. En el nombre de Jesús, amén.