*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” Juan 15:1-2
La poda duele. Cuando Dios comienza a remover cosas de nuestra vida, la primera reacción casi siempre es resistencia. Porque lo que se va no siempre es malo, a veces son cosas buenas, cómodas y conocidas. Pero Dios como labrador experto sabe que sin poda no hay crecimiento, y sin crecimiento no hay fruto abundante.
Lo que Él remueve no es un castigo ni una señal de abandono. Es una intervención quirúrgica hecha con amor y con un propósito claro. Cada cosa que sale de tu vida por su mano abre espacio para algo mejor, te libera de peso que no notabas que cargabas y te prepara para la siguiente etapa del camino que Él tiene diseñado para ti.
Padre, reconozco que no siempre he entendido ni aceptado bien lo que has removido de mi vida. Hay cosas que perdí que aún extraño y procesos que me han dolido profundamente. Pero hoy decido confiar en tu mano de labrador, que poda con amor y con propósito. Ayúdame a no aferrarme a lo que tú quieres soltar y a creer que cada remoción es un paso hacia el crecimiento que tienes para mí. En el nombre de Jesús, amén.