Reflexión#427: No son accidentes

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 Pedro 5:10)

Dios utilizará todo. Sin importar lo que sea que usted esté enfrentando en estos momentos, puede estar seguro de que hay un propósito más elevado en ello.

David tal vez no haya sabido que luchar contra un oso o un león lo prepararía para enfrentar a Goliat. Al ahuyentar de su rebaño a los depredadores con su honda, tal vez no se haya dado cuenta de cómo el Señor Todopoderoso estaba afinando y perfeccionando su puntería. Sin embargo, ninguno de aquellos incidentes fue por casualidad. Dios estaba obrando.

De la misma manera, eso que usted está atravesando hoy no es un accidente. Tal vez no perciba la obra instructiva, purificadora y refinadora de Dios en su vida, pero el Padre celestial ciertamente está obrando mediante sus circunstancias para restaurarle, afirmarle y fortalecerle.

Dios no comete errores y no hace nada sin un propósito. Ese reto que usted enfrenta, con seguridad obrará para su bien. Así que consuélese sabiendo que la mano de Dios está en esto, y agradézcale por ser su ayuda, esperanza y salvación.

Padre, gracias por estar conmigo en esta situación y obrar por medio de ella para perfeccionarme, confirmarme, establecerme y fortalecerme. Verdaderamente, eres bueno.

En su presencia… descubra el propósito de su prueba.

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