Reflexión #348: Un llamado al arrepentimiento

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de
que no hay que arrepentirse. 2 Corintios 7.10

Hay tres palabras que describen el proceso del arrepentimiento: reconocimiento,
acuerdo y consagración.

El reconocimiento viene a medida que estudiamos las Escrituras y aprendemos
qué cosas identifica Dios como pecado. Mientras no reconozcamos que nuestras
acciones son erradas, no veremos ninguna necesidad real de confesárselas a Dios.

Luego debemos estar de acuerdo con la evaluación del Señor sobre nuestra con-
ducta. Si no estamos de acuerdo con Él, nuestra confesión tendría más que ver
con evitar las consecuencias de nuestro pecado que con un pesar genuino por
haber violado sus estándares santos.

Finalmente, la consagración también es necesaria. Debemos procurar alejarnos
constantemente del pecado escogiendo andar en obediencia, siguiendo los
mandamientos de Dios, y sabiendo que Él nos fortalecerá para hacerlo.
Recuerde que Cristo promete que cuando Él lo hace libre, usted es libre de ver-
dad (Juan 8.36). Esto significa que cuando le pertenece a Cristo, usted puede cam-
biar de forma permanente y ser totalmente libertado de la servidumbre que le
esclaviza. Por consiguiente, arrepiéntase por completo para que pueda disfrutar de
la vida abundante para la cual Él le creó.

Señor, reconozco mi pecado, estoy de acuerdo con lo que tu Palabra dice al
respecto y te entrego mi vida. Amén.

En su presencia… arrepiéntase y sea limpiado.