*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.” (Proverbios 4:22)
La Palabra de Dios es medicina viva y refrigerio para nuestros huesos. En cada estación de la vida, los Salmos ofrecen el remedio preciso para el corazón: el Salmo 42 sana la preocupación recordándote que Dios es tu esperanza; el Salmo 112 restaura el desánimo devolviéndote la seguridad de la fe; y el Salmo 27 ahuyenta el temor al declarar que el Señor es tu luz y tu salvación.
Recibe hoy la sanidad divina. Al meditar en las Escrituras, dejas que la verdad de Dios transforme la ansiedad en paz y fortalezca todo tu ser. Su Palabra sostiene tu fe y renueva tus fuerzas diariamente.
Señor, que Tu Palabra sea medicina para mi cuerpo y consuelo para mi alma; renueva mis fuerzas y sana todo temor con Tu verdad. En El Nombre de Jesús, Amén.