*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo.” — Efesios 2:4-5
El amor de Dios no esperó a que estuvieras en tu mejor versión para manifestarse. Te amó en tu peor momento, en tu estado más roto, más alejado y más imperfecto. Eso es lo que hace que su amor sea absolutamente único: no es un amor que reacciona a tu bondad sino uno que actúa a pesar de tu imperfección. No te ama porque seas perfecto, te ama porque Él es amor.
Tus imperfecciones no son sorpresa para Dios. Las conocía todas antes de amarte y eligió amarte de todas formas. No te ama con resignación ni con tolerancia forzada, te ama con una pasión genuina que eligió pagar el precio más alto posible para tenerte cerca. En cada área donde te sientes insuficiente, su amor no disminuye, permanece igual de completo, igual de real y igual de incondicional.
Señor, gracias porque tu amor no depende de mi perfección. Hay áreas de mi vida donde me avergüenzo de lo que soy y momentos donde siento que no merezco tu amor. Pero hoy recibo la verdad de que me amas tal como estoy mientras trabajas en lo que necesita cambiar. Que ese amor incondicional sane las heridas de mi corazón, libere la vergüenza que cargo y me permita vivir con la libertad de quien sabe que es amado sin reservas. En el nombre de Jesús, amén.