*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados.” — 2 Crónicas 7:14
El arrepentimiento sincero no es simplemente sentir tristeza por las consecuencias de lo que hicimos. Es un giro genuino del corazón, una decisión profunda de dar la espalda al camino equivocado y volver los ojos hacia Dios. Y lo extraordinario es que Dios no espera que llegues perfecto para recibirte, espera que llegues sincero. Él ve más allá de las palabras y mira directamente al corazón.
Ningún error es demasiado grande para su misericordia. Ninguna historia es demasiado complicada para su gracia. Cuando el arrepentimiento es genuino, Dios no recuerda el pasado para usarlo en tu contra, lo borra con una misericordia que no tiene fondo. Lo que tú traes con vergüenza, Él lo recibe con amor y lo transforma en un nuevo comienzo.
Padre, hoy vengo ante ti con un corazón sincero. Reconozco mis errores sin excusas ni justificaciones, sabiendo que tú ves más allá de mis palabras y conoces la profundidad de mi arrepentimiento. Gracias porque tu misericordia es más grande que cualquier falla mía. Recíbeme tal como estoy, límpiame, restáurame y dame la gracia de comenzar de nuevo. Que este momento sea un punto de partida hacia una vida más cercana a ti. En el nombre de Jesús, amén.