*haz clic en el video arriba para escuchar este devocional.
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. (Salmos 46:10)
Vivimos rodeados de preocupaciones, pensamientos y responsabilidades que muchas veces nos impiden escuchar la voz de nuestro corazón. Buscamos respuestas en todas partes, olvidando que también necesitamos detenernos y acudir al Señor en oración. En medio del ruido cotidiano, el silencio puede convertirse en una oportunidad para reconocer nuestra fragilidad y recordar que no caminamos solos.
Regálate hoy unos momentos de quietud delante de Dios. No necesitas encontrar palabras perfectas ni resolver todos tus problemas antes de acercarte a Él. Presenta tus inquietudes con humildad y permite que Su Palabra ilumine tus pensamientos. Quizá las circunstancias no cambien inmediatamente, pero tu corazón puede encontrar fortaleza al recordar que el Señor permanece contigo.
Padre amado, aquieta mis pensamientos y enséñame a buscarte en la oración. Que Tu presencia fortalezca mi alma y me conceda paz en medio de las preocupaciones. En El Nombre de Jesús, Amén.