*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.” — Salmos 107:1
Para siempre. No por una temporada, no mientras te portes bien, no hasta que cometas el error que lo agote. Para siempre. Esa es la naturaleza del amor del Señor, una misericordia que no tiene fecha de vencimiento, que no conoce el límite y que no puede ser agotada por ninguna cantidad de fallas humanas. Es el amor más resistente, más profundo y más inagotable que existe en el universo.
Cuando todo lo demás tiene fin, su amor permanece. Las temporadas cambian, las personas van y vienen, las circunstancias se transforman, pero el amor del Señor es la única constante absoluta en una vida que está llena de variables. Vivir anclado en esa realidad cambia todo porque significa que nunca habrá un momento en tu vida donde ese amor no esté disponible, activo y completamente dirigido hacia ti.
Señor, gracias porque tu amor no tiene fin. En un mundo donde todo termina y todo cambia, tu amor es la única constante en la que puedo descansar completamente. Hay momentos donde siento que no lo merezco, pero hoy recibo la verdad de que tu amor no depende de mis merecimientos sino de tu naturaleza eterna. Que vivir consciente de ese amor infinito transforme cada área de mi vida y que nunca deje de maravillarme que ese amor sin fin está completamente dirigido hacia mí. En el nombre de Jesús, amén.