*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” — Jeremías 1:5
No llegaste a este mundo por accidente. Antes de que tus padres te conocieran, antes de que el mundo supiera tu nombre, Dios ya te había escogido con un propósito claro y específico. No eres el resultado de una coincidencia cósmica, eres una creación intencional de un Dios que pensó en ti antes de que existiera el tiempo y que diseñó cada detalle de tu vida con un fin determinado.
Vivir consciente de ese propósito lo cambia todo. Ya no eres alguien que simplemente existe, eres alguien que fue enviado. Cada talento que tienes, cada experiencia que has vivido y hasta cada dolor que has atravesado forma parte de un diseño mayor que Dios está tejiendo con propósito y precisión. Tu vida tiene un significado que trasciende lo que puedes ver hoy.
Padre, gracias porque me escogiste antes de que yo pudiera hacer algo para merecerlo. Ayúdame a vivir consciente del propósito para el que fui creado, a no desperdiciar mis días en lo que no tiene valor eterno y a caminar con la convicción de que fui enviado a este mundo con una misión específica. Revélame ese propósito cada día, guíame en su cumplimiento y que todo lo que haga apunte hacia lo que tú diseñaste para mi vida. En el nombre de Jesús, amén.