*haz clic en el video arriba para reflexionar en la Palabra del Señor.
“Jehová es el que me sostiene.” — Salmos 3:5
Hay una diferencia entre saber que Dios existe y saber que Dios te sostiene. Lo primero es información, lo segundo es experiencia personal. El rey David escribió estas palabras en medio de una de las crisis más dolorosas de su vida, rodeado de enemigos y traicionado por su propio hijo. Y aun así, en medio de todo eso, encontró la certeza más poderosa: el Señor es quien me sostiene.
Ese sostén no es una metáfora, es una realidad tangible que se experimenta en los momentos donde tus propias fuerzas se acaban. Es la paz inexplicable en medio del caos, la fortaleza que aparece cuando ya no te queda nada propio y la estabilidad que permanece cuando todo lo demás se sacude. Dios no te sostiene desde lejos, te sostiene desde adentro, desde el lugar más profundo de tu ser.
Señor, gracias porque cuando mis fuerzas fallan las tuyas aparecen. Gracias porque en los momentos más oscuros de mi vida he sentido tu sostén aunque no siempre lo reconocí en el momento. Hoy quiero declarar con convicción que tú eres quien me mantiene de pie, quien me da estabilidad y quien me lleva cuando ya no puedo caminar solo. Que esa certeza sea mi ancla en cada tormenta que enfrente. En el nombre de Jesús, amén.