“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:5-6
Hay algo profundamente reconfortante en saber que no eres un desconocido para Dios. Él no te ve como uno más entre millones. Te conoce por nombre, conoce tus miedos, tus sueños, tus dudas y cada detalle de tu historia. Y precisamente porque te conoce tan bien, es el único que puede mostrarte el camino que verdaderamente necesitas, no el que parece lógico, sino el que es correcto para ti.
Muchas veces queremos trazar nuestro propio rumbo basándonos en lo que vemos, pero la visión humana es limitada. Dios ve el principio y el final. Confiar en Él no es resignarse, es elegir la mejor guía posible para el viaje de tu vida.
Señor, gracias porque me conoces mejor de lo que yo mismo me conozco. Hoy decido soltar el control y confiar en que tu dirección es perfecta. Perdóname por las veces que he querido hacer las cosas a mi manera. Guía cada decisión, cada paso y cada momento de mi vida. Que mi corazón aprenda a reconocerte en todo camino y mi fe crezca al ver cómo me llevas siempre al lugar correcto. En el nombre de Jesús, amén.